Guía para el cuidado del calzado – Cómo cuidar los zapatos de cuero y ante

Los zapatos de cuero y ante son una inversión de calidad diseñada para durar muchos años. Con los cuidados adecuados, tus zapatos conservarán su forma, color y comodidad durante mucho más tiempo.

Aquí compartimos consejos y recomendaciones sobre limpieza, impermeabilización y mantenimiento.

Preguntas frecuentes sobre el cuidado de los zapatos de cuero y ante

Si los usas regularmente, una buena regla general es hacerlo cada cuatro o seis semanas. También debes impermeabilizarlos siempre después de una limpieza profunda, ya que esta elimina la capa protectora anterior.

No. El cuero y el ante necesitan productos diferentes. Los limpiadores y las cremas para cuero pueden decolorar o aplastar las fibras del ante, mientras que los productos para ante no proporcionan suficiente protección ni brillo al cuero liso. Comprueba siempre que el producto sea adecuado para el material específico de tus zapatos antes de utilizarlo.

No, debe evitarse por completo. Ambos materiales son sensibles al agua y pueden perder su forma, color y textura en la lavadora. El cuero puede secarse y volverse rígido, mientras que el ante podría quedar permanentemente manchado o apagado. Limpia siempre los zapatos a mano con productos diseñados específicamente para cada material.

Airea bien los zapatos entre cada uso y deja que se sequen por completo antes de volver a ponértelos. La humedad es la causa más frecuente del mal olor, especialmente en las zapatillas que se utilizan a menudo.


Puedes utilizar un desodorante para calzado en spray convencional en las zapatillas de cuero.


Sin embargo, evita aplicar productos en spray en el interior de las botas de ante, ya que la humedad podría atravesar el material y decolorar o manchar el ante por fuera. Utiliza en su lugar alternativas secas, como bloques de madera de cedro, bolsas absorbentes de olores o plantillas que absorban la humedad. Estas opciones eliminan el olor sin añadir humedad.

Utiliza un cepillo suave para eliminar la suciedad superficial antes de aplicar humedad o productos de limpieza. Elige siempre productos formulados específicamente para cada material – limpiador para cuero en el cuero y productos para ante en el ante.


Si no sabes cómo reaccionará el material a un producto nuevo, pruébalo primero en una zona pequeña y poco visible. Después, deja que los zapatos se sequen al aire a temperatura ambiente.

Elimina la suciedad superficial con un cepillo suave para calzado o un paño.

Humedece ligeramente un paño suave con agua tibia y un limpiador suave para cuero.

Limpia el zapato con movimientos circulares sin empapar el cuero.

Deja que los zapatos se sequen de forma natural, preferiblemente con hormas en el interior para ayudar a conservar su forma.

Aplica crema o acondicionador para cuero con un paño limpio. Esto hidrata el cuero y ayuda a evitar que se seque.

Pule ligeramente los zapatos con un paño limpio y suave para conseguir un acabado uniforme y cuidado. Las zapatillas y las botas deben tener un aspecto bien cuidado, no excesivamente brillante, por lo que basta con un pulido ligero.

Termina aplicando un tratamiento impermeabilizante para proteger los zapatos frente a la humedad y las futuras manchas.

Cepilla los zapatos cuando estén secos con un cepillo para ante o nobuk, preferiblemente con cerdas de latón en uno de los lados.

Cepilla en la misma dirección que las fibras para evitar marcas poco estéticas.

Trata las manchas superficiales mientras el ante todavía esté seco. Frota suavemente la zona con el cepillo o con una goma para ante – a menudo es suficiente para eliminar la mancha sin utilizar humedad.

Limpia las manchas difíciles con un champú para ante o un limpiador especializado diseñado para este material.


Aplica una pequeña cantidad con un paño suave o una esponja y trabaja directamente sobre la mancha, en lugar de mojar todo el zapato.

Para las manchas de grasa, espolvorea una fina capa de tiza blanca en polvo o bicarbonato de sodio sobre la mancha.


Deja que absorba la grasa durante una hora y retírala después con un cepillo.

Deja que los zapatos se sequen de forma natural. Cuando estén secos, vuelve a cepillarlos con suavidad para levantar las fibras y recuperar la textura.

Termina aplicando una nueva capa de protector impermeabilizante para ante.

Artículos relacionados